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| La creación de la Región de Los Ríos |
| 19 / 12 / 2008 | |
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A partir de entonces, resulta posible evaluar y adecuar, si resulta necesario, la división territorial del país, de manera que ésta sea coherente con el proceso de descentralización que se desarrolla en el país. El Gobierno estimó la oportunidad de acceder a una solución definitiva respecto de la provincia de Valdivia. Es necesario -entonces- remontarse al origen para entender las causas de la situación del territorio. La división regional de nuestro país se implementó en situaciones políticas e institucionales muy distintas del esquema constitucional vigente. En el caso de la región de Los Lagos, hubo desde la fecha de su creación, frustración y reclamaciones de Valdivia por estimar su comunidad que dicha ciudad reunía los requisitos de capitalidad regional, basándose en fundamentos de carácter económico, demográfico, territorial, histórico e institucional. Diversos estudios realizados desde 1978, en los que se analiza la estructura territorial de la Décima Región de Los Lagos, han reconocido implícita o explícitamente un desajuste original en la estructura de la región de Los Lagos, lo que motivó la aplicación de medidas de carácter económico presupuestario; institucionales y administrativas, destinadas a resolver o atenuar los efectos derivados de la configuración territorial en comento. A ello debe agregarse que la configuración resuelta para la Décima Región de Los Lagos, agrupó dos realidades geográfica y económicamente disímiles y con serios problemas de accesibilidad (distancia-tiempo). Ejemplo de ello fue la provincia de Valdivia. En cambio, la nueva región se estructura sólo con el territorio de la provincia de Valdivia, cuya población alcanza a los 356.396 habitantes (Censo 2002), fijándose su capital en la ciudad de Valdivia, que cuenta con una clara identidad; importante dotación de servicios tanto públicos (algunos de nivel regional), como en el ámbito financiero y una adecuada estructura urbano-rural. Con la creación de esta región y la instalación de la institucionalidad correspondiente, así como la asignación de recursos propios del nivel regional; la operatividad de instancias de participación y demás aspectos particulares del nivel regional, se facilita el diseño e implementación de estrategias tendientes a optimizar su nivel de desarrollo, en base a soluciones específicas generadas e impulsadas por su propia comunidad. Las regiones, vistas en el contexto de la globalización, no deben constituirse como espacios ni comunidades de tipo autárquico sino que como instancias de vinculación y coordinación sistémica entre sí. Esto es, con un enfoque supra o macroregional lo que sólo puede traer como resultado su potenciación mutua tanto interna como hacia el exterior. |